Y este mundo de palabras que no me ata, que me rodea y me suelta.
Y ese árbol que no existe y nunca estuvo frente a mi casa.
Y el flotar suelta en el espacio de mi mente donde las amarras ya no sirven.
Y lo que hasta ayer me unía y hoy me desune, y todo aquello en lo que por años creí y perseguí y hoy no me sirve.
Y tantas preguntas que quedarán sin respuestas y miro con horror que he aprendido a vivir sin esas respuestas.
Y todos los lazos con los que me he sentido atada y ya se han soltado.
Y mi alma suelta de a poco el lastre y asciende sin un rumbo conocido.
Y me dejo estar ahora ya así sin esperar nada ni a nadie, y puedo aceptar un mundo sin ataduras porque mi ser va dejando de ser para existir por fuera de mi y dejarse llevar, o acaso siempre, fue así.
Un punto no basta para decir basta, sólo para comunicar que algo termina y no se cómo atrapar el sentimiento que genera la impotencia, quizás me diluyo en el pensamiento informe.
Quizás todas las certezas de antes se derribaron y ya no son fortaleza y donde hubo un muro hay el aire que rodea y no.
Protege, no cobija y el dolor de lo que ya no es nos invalida suavemente, y la pérdida ya no es perdida sino la nada.
Un abismo abstracto, aunque por fuera aún creemos ver hilos que tejen, pero destejen y cubren de sentimiento las cosas más anodinas.
Sientes que has dejado de vivir sin un propósito y vives con todos, y se hunden en ti y se expulsan de ti, como el tiempo que no puedes atrapar y cuando por un instante estás sola en ti, a tu alrededor se abre la boca inefable que te traga.
Sientes que no podrás poner en algún lugar lo que sientes, que ya no hay espacio que te contenga y aunque quieras gritar no salen los sonidos y nadie te escucha y vociferas aterrorizada, pero no importa porque tu dolor no lo contiene nada, ni las palabras, ni tu boca, ni tu alma, se ha desprendido de ti y de ellos.
Envejeces, tratando de aceptar de que el agua no se escurra de las manos como las palabras de la boca, o como el aire se vuelve enemigo y toses, expulsas, pero sabes que sin él no sentirás nada y te asusta el no sentir nada y que los significados que hasta ahora fueron, y ahora nada, y no puedes decir que no te escuchan, pero lo que escuchan no es lo que tu dices, y te golpean si te devuelven.
Sin alarma, compruebas que ya no hay viajes que desees, que se han retirado sin que advirtieras y las pocas palabras que se sueltan en tu mente sólo repiten una y otra vez la misma idea de la pérdida, o quizás que no hubo donde pensaste que hubo y sólo fue un engaño, un trampa-mente que sirvió para atravesar la vida sin tanto dolor de saber que no existen ,el mundo que creaste no existe y no puedes culpar a nadie, como nadie estuvo contigo cuando lo creaste ellos nada saben, no puedes culpar a alguno de tus ilusiones, las creaste para ti, y si ahora caen no serán del otro, y también con eso aprenderás a vivir.
Que el engaño que forjaste no fue de hierro sino de ensueño.
C.M
"Desespero al elegir una palabra,las demás se me ofrecen como putas."
martes, 16 de diciembre de 2014
ELLA
Ella siempre estuvo en el mismo lugar, yo la miraba en mis sueños y era hermoso pensarla incorruptible. Seguía allí, pero los árboles no, sus paredes mecían mi sueño pero las plantas se habían secado. La galería de blanco y marrón perfila en su frente, su número aún nos mira y quise robarlo pero no me animé.
Alguien puede decirme porque mis sueños la buscan en la noche, y porque raspo mi cara en su costado, porque yo no lo se. Ella persevera, eso sé, ya no frecuentare su recuerdo, hay un extravío en persistir . No fatigare mis sueños.
Texto y Foto; Cecilia Maidana
Texto y Foto; Cecilia Maidana
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
