"Desespero al elegir una palabra,las demás se me ofrecen como putas."

viernes, 27 de junio de 2014

DE UNIVERSOS BRUTALES

El mundo subterráneo

Debajo de la tierra hay un mundo, ella lo descubría con su palita, era un regalo de Navidad y era su compañera.
El jardín perforado como queso  gruyere le había valido una diatriba feroz de la tía. No se quejaba porque en desafío conocía  nuevas especies de cien pies , algunos con zapatitos de cristal trasparentes y otros de patas peludas como los ogros, que desaparecían  bajo su mirada en lo hondo de la tierra. Y no se quejaba porque de la boca granate de la tia brotaban nuevas palabras difíciles que no conocía, y cosas que sonaron peligrosas para su integridad. Igual a ella  le gustaron palabras como: Argela, beatifica, insurgente, sediciosa, conspiradora y cínica. Ella le dejaba estupefacta y la presunción de su futuro era que ¡No llegaría a nada por lo taimada que era!
Despues de aquello se abstuvo de reincidir en su continuo profundizar de la tierra,  necesitaba tranquilizar los ánimos, era irrefutable que cierto sector del jardín había quedado peor que tierra baldía, pero a cambio había descubierto unas lombrices tan grandes y brillosas que el abuelo se las compro para ir a pescar, lo que había  renovado su ansiedad de reconocimientos.
Amanecía con felicidad, imaginando  un ejercicio que la dejaba exhausta, descubrir lo oculto sin tener que soportar la incertidumbre, ansiosa corría a otros lugares menos visuales como buscando ciudades prohibidas enterradas y probaba si la hoja de su pala se hundía con presteza o debía hacer esfuerzos, si era esto último abandonaba porque era perezosa, y hacía un relevamiento de los rincones de aquel infinito patio, para su fortuna la infame vigilancia era olvidada rápido si no se dejaba sorprender
Aquella mañana asistió a su clase de piano,  se calzó las botas de goma azul olvidadas por su hermana mayor  y que había heredado feliz  de poseer parte de su historia. Ahora  para la gloria de la antropóloga- bióloga que era le venían bárbaro, pues de esa manera no ensuciaba los zapatos negros con presillas que  usaba con los zoquetes blancos, con puntillas de nieve  que la abuela tejiera como una arañita primorosa .

Había  soñado practicaría la excavación cerca del galpón , era el reino del abuelo , lo usaba para trabajar con la madera y guardaba sus herramientas,le fascinaba un tablero cual cuadro Cubista donde disponía  las maravillas con las que trozaba, pulía, engrillaba, cincelaba,utensilios increíbles que despertaban su codicia .
Mariposa de metal oscuro y madera fijada, un recordatorio de la movilidad perdida, no pocas veces la habían reprendido por ir a ese lugar, decían " es peligroso"  lo que ella manejaba muy mal era el temor pero aun así reincidía.
Recorriendo el galpón y tocando todos los resortes del asombro busca la entrada secreta a un castillo oculto y en ruinas, desciende por la escalinata , de la luz del dia a la noche de Las profundidades, ya no se detendrá , las riquezas y otro decorado que la transporta al mundo del alquimista. Como un juguete sin voluntad avanza a tientas, una rendija mínima y saga'z pemite que vea los tesoros ocultos bajo los influjos de la sugestión, por la magia del reflejo del haz de luz contra un espejo se encuentra con dos ojos brillosos que la miran, según cree con reprobación, un pájaro  embalsamado. El miedo no apaga su fijación al saber , como una sed profunda que no se debilita, es su propia camara de los horrores, por un instante permanece inmóvil e inquieta, la determinación que la alienta no sufre desmedro y se repone al temor, sabe que si la descubren su destino es incierto pero avanza hacia un rincón donde logra ver y luego tocar los objetos inquietantes, debe al menos  rescatar algo del viaje a las entrañas  de la oscuridad.
No sabe que busca, de tanta rutina a la luz del sol aquel mundo subterráneo la enfrenta con lo desconocido, un laberinto que trastorna lo imaginario. Ignoraba la manía de coleccionar de los adultos, el común denominador era la ocultación de aquel mundo privado, en este laberinto apasionado descubría un abuelo- caballero de la alquimia.
Sentía que de haberse perdido aquel espectáculo su vida no habría tenido sentido y el mundo dentro del mundo nunca se le hubiera revelado.
A ella le había tocado balancearse entre la realidad y mirar lo que no se podia para poder decir lo que No debía., dar el salto mortal , caería muchas veces sin poder nombrar un culpable.
Aprender que el amor al saber es un arte inverosímil,  que es preciso encerrarlo a modo de relicario y portarlo .