Diversidad entre Buenos Aires y Santa Fe
Las tardes de domingo,
el color de sus calles el ritmo de los caminantes
la abundancia de edificios
La soledad en las siestas y la mirada se pierde en la lejanía.
el río marrón y el plateado
corriente marron horizontal a lo largo de la costanera,
plateada arrojada sobre el parapeto de la costanera semejante al mar sus olas golpean las defensas
En su fondo bailan su danza mecidos por la corriente como algas atrapadas entre piedras los seres que aun no se encuentran
en el marrón el contínuo cauce disuelve el lmo y deposita vegetación,
corrompe los muros
trayendo ignotos animales que la crecida arrastró de sus origenes
su silencio
la lluvia motivo de festejo de tortas fritas
el sol abrasador,
la humedad constante que abraza como un cuerpo.
el color del cielo gris en uno
celeste en otro
el aroma de su gente a recien bañado
el cabello mojado
las remeras blancas impecables,
la piel continuamente tostada.
el silencio de sus calles
los amigos
la continuidad de las visitas,
las familias reunidas
los asados del sabado
el vino sin ínfulas
la cerveza en los patios regados a la sombra al caer el sol
el sentimiento de los partidos de futbol
las estridencias de los perros
los pájaros de la mañana
la sombra de los árboles
los domingos en el rio
las calles solitarias
la trasparencia del aire
silencio, soledad, introspección.
Caras de una misma moneda.