"Desespero al elegir una palabra,las demás se me ofrecen como putas."

jueves, 22 de mayo de 2014

EL VIEJO LOCO


Decía un chisme en el barrio que el viejo loco del barrio  había comprado un auto para pasear a sus nietas. Yo nunca fui amiga de ellas porque no me dejaban salir a la calle y ellas jugaban (para desconcierto mio )toda la tarde en la vereda, saltaban a la soga, o hacían rayuelas sin conocer a Cortázar, o se corrían unas a otras chillando como monos.
Cuando escuche que tía Tita le contaba a la abuela lo del auto me enoje con ella, si me hubiera dejado ser amiga de las chicas de enfrente podría pasear con ellas en el coche ¡Pero no! .
Como casi todas las cosas en la infancia quedan solo en la intención, yo planeaba castigar a la abue y cortarle las rosas rococo que tanto queria ,hacerlas desaparecer y así mostrarle lo que es el dolor de no tener algo que queria  mucho, era una pequeña delincuente irreverente, no creía en el castigo.
 Sufri de pronto una transformación, de niña despistada a acechadora profesional de las vecinas, la espuela del deseo estaba clavada en lo hondo de mi. Iba a lo de mi tía a bordar y me demoraba en el pasaje de una casa a otra, estaba al lado y yo me escabullía por una abertura del alambre tejido. Todos los puntos del bordado me salían mal , me equivocaba de colores , me pinchaba los dedos y el dedal se me escabullia , me daba lo mismo el punto cruz que el punto atras, el perro me movia la cola y mi tía rezongaba porque debía vigilarme, la magia estaba en otro lado y si no se producía mi desilución aumentaría.

Con los adultos no lograba divertirme , solo me reconfortaba correr a los teros del abuelo, pero a veces era al revés y debía refugiarme en la habitación hasta que se calmaran, solían enojarse mucho conmigo, el abuelo me  decía  "sos una descocada " . Lo tenía desconcertado porque era mujer, el nunca supo que yo queria ser varón para que me llevara a cazar, y correr por el monte con los perros, aullando cuando veíamos una liebre.
Al tiempo cayo mi tía en casa  toda colorada por la emoción del chisme, le contó a todos que el viejo había hecho negocio y que esa tarde traería el auto para ir con sus nietas a pasear.
Desoyendo las advertencias de mi abue salí corriendo a la calle y me senté en el puente de la zanja, siempre me sentaba allí cuando queria pensar en mis papis , cuando vendrían y todo eso que piensan los niños que viven con sus abuelos. A veces en la zanja había agua de lluvia ponía mis pies y en el espejo vacío del agua se me aparecía  un hermoso rio y veía peces de colores, hormigas navegando en hojas, abejas bebiendo al son del bzzz, bzzz o camalotes donde dormían animales salvajes de los que me hablaba el abuelo.
A la tarde revuelo de voces, mi ventana daba  al jardín, me levante emocionada y casi piso mi gallinita pinina  que estaba acostada al lado de mi cama, salió cocoreando muerta del susto, a mi vez salí detras de ella y mi abue que había escuchado me salió al encuentro. Me dijo: mí hija no corra  no es lo que  Ud. piensa y me la quede mirando, escrutando su cara surcada, pensando ¿como sabia ella que pensaba yo si la mayor parte del tiempo me la pasaba haciendo cosas que ella me prohibia y ni se daba cuenta ? y para ver si me mentía.
Me llevo a la cocina me dio una galleta, me hizo la leche, a su tono quejumbroso oponía yo una voluntad ferrea,y como en una revelación vi en sus ojos el desaliento de lo inútil, ya no me retuvo y dejo que saliera.
Afuera la tarde fresca, el sol caía a lo largo de la calle,las sombras eran mas oscuras y enfrente de la casa de la abue había un coche, ¡ aquello no era lo que yo esperaba !. Un gran coche- medusa negro lustroso, largo como un bote ¡ me paralizo de golpe ! imponía su presencia , a su lado las nietas del viejo se negaban a subir, en vano intentaba convencerlas, la madre se negaba a que las llevara, de pronto miro hacia mi y dijo " ¿vos seguro vas a dar una vuelta no es cierto? " . Las palabras quedaron atascadas en mi lengua y me acerque para observar la bondad de la maquina aquella.
 El viejo abrió la puerta y me subí al lado del conductor, aquello superaba mis expectativas, se subió y arranco el motor, el volante negro brilloso era suave y el lo acaricio como lo haría con una mujer, con amor puso el cambio y arrancamos suavemente. Detras  nuestro quedaron las nietas, la madre , mi abuela y mi tía que gritaba "¡¡ hace algo Martita no ves que es un coche fúnebre, es de mala suerte que la nena vaya con el !!".
 De todos los actos extraordinarios que he sido capáz en mi vida aquel fue el mejor de todos, no hay fortaleza mas inexpugnable que la imaginación dijo alguien.
C.M.2014