(Fragmento)
Camina mirando el piso, se agacha, cuerpo doblado de
esperanza, recoge algo lo pone en la bolsa, se aleja, recorre el horizonte
entre el azul insondable y el negro siniestro.
Desierto pero no del alma. Y el blanco de la tierra asolando, la obscura figura en el color dorado de las piedras se movía, caminaba, arañaba la tierra en busca de arcanos, construía futuros ignotos.
Una línea oscura en el rugoso tapiz amarillo seco de vida, una pila de fragmentos de cuerpos atados a la desmesura contra el telón de fondo de la masacre estaban allí para recordarle que eran un punto en la memoria, hierros oxidados lanzas enclavadas en medio de la nada, cruces en el vacío inextinguible, testigos de pie atormentados de sequía y sol.
Desierto pero no del alma. Y el blanco de la tierra asolando, la obscura figura en el color dorado de las piedras se movía, caminaba, arañaba la tierra en busca de arcanos, construía futuros ignotos.
Una línea oscura en el rugoso tapiz amarillo seco de vida, una pila de fragmentos de cuerpos atados a la desmesura contra el telón de fondo de la masacre estaban allí para recordarle que eran un punto en la memoria, hierros oxidados lanzas enclavadas en medio de la nada, cruces en el vacío inextinguible, testigos de pie atormentados de sequía y sol.
En el amasijos de
tierra, tela y huesos un zapato emerge prístino, ridículo sin el pie que lo dejara huérfano. Y el
blanco de la tierra asolando, no había medida capaz de medir la inmensidad,
solo contaba con pasos los espacios que recorría para poder dejar testimonio de
eso que recorría y que nadie vería, quizás lo dibujaría algún día para la
memoria futura.
C.M 2014. ( Fragmento de: “Sin memoria no vivimos en ninguna
parte”)
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